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Personas altamente sensibles (PAS): ¿por qué tanta sensibilidad y cómo se origina este rasgo?

Cada día recibo en mi consulta más madres y padres preocupados porque sospechan que sus hijos o hijas son hipersensibles: niños a los que le molesta la ropa, niñas que prefieren estar solas que acompañadas, criaturas que necesitan que todo esté perfectamente ordenado...

También es creciente el número de personas adultas que se identifican como PAS (Personas Altamente Sensibles).


Es un avance en el campo de la salud mental que se haya dado un nombre a esta característica en las personas y, a la vez, en mi opinión, hay mucho desconocimiento sobre los factores que pueden llevar a que un niño pueda llegar a ser un adulto hipersensible. En este artículo me propongo arrojar un poco de luz sobre estos aspectos.



Un rasgo estrechamente vinculado al estado de nuestro sistema nervioso autónomo.


Nuestro cuerpo percibe el entorno a través de los sentidos, que a su vez envían la información necesaria al cerebro y del cerebro la información viaja a las vísceras (al corazón, al estómago, a los pulmones, etc.). Todo esto lo hace nuestro cuerpo de forma totalmente autónoma, es decir, sin necesidad de control o voluntad por nuestra parte.


Lo que debemos entender es que la información viaja de los sentidos al cerebro y del cerebro a los sentidos. ¿Por qué es esto tan importante?


Cuando tenemos un sistema nervioso regulado, el cuerpo puede vivir diferentes situaciones incómodas y volver a un bienestar interno con relativa facilidad. Sin embargo, si tenemos un sistema desregulado, algunos estímulos serán vividos como amenazantes.

Y se dará lo que llamamos una hipersensibilidad que yo traduciría como: la información que reciben los sentidos del exterior es interpretada por el cerebro como amenazante (porque el sistema nervioso ya está previamente en alerta) y por tanto el cerebro manda señales a todo el cuerpo para que se proteja y se defienda de tales estímulos. ¿Me sigues hasta aquí?


Por ejemplo: un padre quiere ponerle a una niña (con el sistema nervioso desregulado) unos pantalones que llevan una etiqueta y la niña (que percibe este estímulo como muy incómodo) empieza a gritar y a dar patadas.


El origen está en la infancia


Cuando un bebé está en el vientre materno, su sistema nervioso está inmaduro. Es decir, no es capaz de regularse. Está en completa simbiosis con la madre; si la madre está estresada, el bebé sentirá estrés.

Una vez nacidos, los bebés necesitan unos cuidadores principales regulados con los que poder corregular. Es decir, son totalmente dependientes del estado de sus cuidadores principales. Por ejemplo: si una madre está preocupada por la economía familiar o si los mapadres están a menudo discutiendo, el bebé lo notará y por tanto, no podrá ir integrando y "encajando" con tranquilidad las situaciones vitales que se vayan dando. Su sistema nervioso estará en continua alerta y por tanto interpretará la realidad desde esta perspectiva, haciendo así que cualquier estímulo sea "demasiado".


Un "superpoder". ¡Yo lo tengo!


Tener una alta sensibilidad puede ser una pesadilla o un superpoder. Dependerá de cuan regulado esté nuestro sistema nervioso.

Desde que empecé a trabajar con mi sistema nervioso desde la perspectiva del trauma y a formarme, aprendí también a mantener mi sistema nervioso regulado. Ahora, soy capaz de saber identificar cuándo algo me está sentando mal y puedo hacer lo necesario para mantener mi bienestar. Paradójicamente, mi hipersensibilidad ha bajado y soy más resiliente y tolerante.

Lo mismo pasa con muchas personas y criaturas con las que trabajo.


Cuando las personas adultas aprenden a regularse y las madres y los padres aprenden cómo acompañar a sus hijos e hijas para que puedan ir regulándose, se crea más coherencia interna y el vínculo y la conexión con las criaturas se ven fortalecidos.

Deseo que esta información te haya sido útil.


Próximamente abriré las inscripciones para la formación que impartiré sobre trauma e infancia tanto para madres y padres como para profesionales de la salud en la que ahondaré en todos estos temas. Si te interesa tener más información, puedes inscribirte en la newsletter justo debajo de los comentarios y te mantendré informado/a en cuanto se abran las inscripciones.


Gracias, como siempre, por leerme!


Ania Ortiz de Arri.


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